Entre las víctimas de la cuarentena, hay que anotar el espíritu emprendedor de toda una generación. La vocación por el riesgo, por la aventura creativa recibió, en medio de la pandemia, un golpe de nocaut. En los últimos 50 años, la Argentina, se ha empeñado en incubar el desaliento para las nuevas generaciones. Hiperinflación, manotazo de depósitos, devaluaciones bruscas, corralito y voracidad impositiva. Todo eso conspira contra la cultura emprendedora y la iniciativa privada. "El que no arriesga no gana" ha mutado en : "El que arriesga inexorablemente pierde". Así, se ha empujado a las nuevas generaciones a una actitud temerosa, conservadora, aferrada a las pocas seguridades que pueda encontrar. La secuela de negocios asfixiados consolida un espíritu de supervivencia, más que una cultura del riesgo y la innovación. ¿Alguien se imagina, en el corto o mediano plazo, a muchos entusiastas dispuestos a asumir los riesgos de algún proyecto productivo? ¿Quién se animará a contratar empleados, a expandirse? El que tenga un capital ¿se lanzará a invertirlo en una máquina o preferirá comprar dólares? Hay una frase que expresa, el talante de estos tiempos: "Es lo que hay.". refleja, la resignación y el conformismo. "Hacer la plancha" se ha transformado en la estrategia de al menos dos generaciones. La cultura del ahorro ha quedado en el pasado. Se ha roto el modelo de los abuelos y bisabuelos inmigrantes que forjaron su propio destino y les han arrebatado esa vocación por poner ladrillo sobre ladrillo. Un germen paralizante se apoderó de la vida productiva, un emprendedor es visto como un kamikaze ¿renunciamos, definitivamente a ser un país de hacedores?. Los más jóvenes se conforman con "lo que hay".. Muchos jóvenes de clase media imaginan que heredarán una casa antes de poder comprarla. Son una especie de "generación cangrejo".. La mentalidad estatista parece arraigada con fuerza: La ambición ha germinado con más fuerza en la política que en el sector privado. Si hubo una generación que soñaba con "mi hijo el doctor", hoy hay otra que se queda más tranquila si su hijo consigue estabilidad en el empleo público . Se busca una seguridad, aunque sea ficticia, ante la angustia que provoca esa sensación de inexorable fracaso que ha alimentado la Argentina.” Practicad la Justicia que MI salvación está por llegar “
Por L. Román
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