Las dificultades del aprendizaje pueden y deben tratarse
Cuando mi hija Martina comenzó primer grado le costó integrarse a sus compañeros y organizarse con la escuela. En segundo grado, su docente de Lengua me comenta en una entrevista personal que Martina se dispersaba en los momentos que ella explicaba los contenidos.
Ya en tercer grado noto que mi hija empieza con ciertas dificultades, le costaba muchísimo ponerse a estudiar, se distraía, se levantaba a cada rato...pero hasta el momento yo le atribuía ésta conducta a su personalidad tranquila. Pensaba que lo hacía de vagancia o porque simplemente no le gustaba la escuela como a otros chicos. Lograba realizar sus tareas pero con mucha dedicación de mi parte.
En cuarto grado, decidí dejarla sola y que intentara ser responsable e independiente. Sin lugar a dudas mi decisión fue errónea, ya que todo se complicó más. Ella no cumplía con las tareas, se olvidaba que tenía prueba, le costaba interpretar las consignas porque se dispersaba y obviamente tuve que volver a lo de antes, sentarme a estudiar todos los días junto a ella durante horas.
Lo terrible no era la cantidad de horas que le dedicaba, sino ver que Martina estaba triste, que tenía la autoestima muy baja y ver que su carpeta era un desastre de desprolija, llena de notas desalentadoras, como “rehacer”, “no cumpliste con la tarea”, etc. Eran errores y más errores y ella totalmente resignada le entregaba a la maestra su carpeta para que marcara con resaltador otra nota desalentadora más.
Fue una etapa muy difícil y triste. Pasábamos del enojo al llanto por no saber cómo ayudarla. Fue muy duro porque simplemente no conocía las palabras de lo que tenía mi hija. Hasta que un día leí el testimonio de la madre de una nena con Déficit Atencional (ADD) en una revista y no dude en recurrir a la entrevista con la especialista en Neuropsicología cognitiva Susana De León.
Enterarme que mi hija tenía ADD fue tan fuerte como esperanzador y al poco tiempo de haber empezado con los tratamientos informatizados de estimulación neurocognitiva vimos los primeros cambios externos; organizaba su mochila y su uniforme escolar para el día siguiente, dejó de morder los lápices y perder los útiles y también comenzó a hacer la tarea sola.
Los logros de Martina fueron uno tras otro y un año después de asistir a los tratamientos, mi hija obtiene el alta de la Fundación Latinoamericana de Trastornos del Desarrollo y del Aprendizaje (FUNLAT) y junto al alta, una Martina completamente independiente, resuelta y segura de sí misma.
En séptimo grado, gracias a sus excelentes calificaciones fue abanderada, un regalo que nos llenó de emoción después de todo lo que vivió.
Luego de dos años de su alta y de haber regresado por decisión propia al consultorio de Susana De León durante el verano para realizar tratamientos nuevos, este año Martina empezó una nueva etapa en su vida: la escuela secundaria. Como mamá estoy muy contenta, ya que los tratamientos nuevos que estimulan las funciones ejecutivas le permitieron organizarse, planificar sus tareas y anticiparse para estudiar en ocasiones de evaluaciones.
Hoy ya no asiste más al consultorio, todo su esfuerzo valió la pena y eso se refleja en los resultados que obtiene día a día: buenas notas en el colegio y su felicidad por lograr todo lo que se propone.
Cuando mi hija Martina comenzó primer grado le costó integrarse a sus compañeros y organizarse con la escuela. En segundo grado, su docente de Lengua me comenta en una entrevista personal que Martina se dispersaba en los momentos que ella explicaba los contenidos.
Ya en tercer grado noto que mi hija empieza con ciertas dificultades, le costaba muchísimo ponerse a estudiar, se distraía, se levantaba a cada rato...pero hasta el momento yo le atribuía ésta conducta a su personalidad tranquila. Pensaba que lo hacía de vagancia o porque simplemente no le gustaba la escuela como a otros chicos. Lograba realizar sus tareas pero con mucha dedicación de mi parte.
En cuarto grado, decidí dejarla sola y que intentara ser responsable e independiente. Sin lugar a dudas mi decisión fue errónea, ya que todo se complicó más. Ella no cumplía con las tareas, se olvidaba que tenía prueba, le costaba interpretar las consignas porque se dispersaba y obviamente tuve que volver a lo de antes, sentarme a estudiar todos los días junto a ella durante horas.
Lo terrible no era la cantidad de horas que le dedicaba, sino ver que Martina estaba triste, que tenía la autoestima muy baja y ver que su carpeta era un desastre de desprolija, llena de notas desalentadoras, como “rehacer”, “no cumpliste con la tarea”, etc. Eran errores y más errores y ella totalmente resignada le entregaba a la maestra su carpeta para que marcara con resaltador otra nota desalentadora más.
Fue una etapa muy difícil y triste. Pasábamos del enojo al llanto por no saber cómo ayudarla. Fue muy duro porque simplemente no conocía las palabras de lo que tenía mi hija. Hasta que un día leí el testimonio de la madre de una nena con Déficit Atencional (ADD) en una revista y no dude en recurrir a la entrevista con la especialista en Neuropsicología cognitiva Susana De León.
Enterarme que mi hija tenía ADD fue tan fuerte como esperanzador y al poco tiempo de haber empezado con los tratamientos informatizados de estimulación neurocognitiva vimos los primeros cambios externos; organizaba su mochila y su uniforme escolar para el día siguiente, dejó de morder los lápices y perder los útiles y también comenzó a hacer la tarea sola.
Los logros de Martina fueron uno tras otro y un año después de asistir a los tratamientos, mi hija obtiene el alta de la Fundación Latinoamericana de Trastornos del Desarrollo y del Aprendizaje (FUNLAT) y junto al alta, una Martina completamente independiente, resuelta y segura de sí misma.
En séptimo grado, gracias a sus excelentes calificaciones fue abanderada, un regalo que nos llenó de emoción después de todo lo que vivió.
Luego de dos años de su alta y de haber regresado por decisión propia al consultorio de Susana De León durante el verano para realizar tratamientos nuevos, este año Martina empezó una nueva etapa en su vida: la escuela secundaria. Como mamá estoy muy contenta, ya que los tratamientos nuevos que estimulan las funciones ejecutivas le permitieron organizarse, planificar sus tareas y anticiparse para estudiar en ocasiones de evaluaciones.
Hoy ya no asiste más al consultorio, todo su esfuerzo valió la pena y eso se refleja en los resultados que obtiene día a día: buenas notas en el colegio y su felicidad por lograr todo lo que se propone.
NEUROCIENCIAS SUSANA DE LEON
Consultorio de Neuropsicología Cognitiva
Trastornos de Desarrollo y el Aprendizaje
ALFABETIZACIÓN – TRASTORNO LECTOR – DISLEXIA – DÉFICT ATENCIONAL
HIPERACTIVIDAD – MEMORIA – CONCENTRACIÓN – LENGUAJE – PENSAMIENTO
F: Consultorio de Neuropsicología Cognitiva Susana de León
341-4590983 / 341-3158812
¡Visita nuestro sitio web! www.susanadeleon.com.ar

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