Son muchos los que dicen que la Argentina es un país imprevisible. Pero se equivocan. Hay cosas muy previsibles o demasiado esperables. Ningún día es igual a otro. Eso es verdad. Tanto como que todos, al final de un período, se parecen. Siempre hay una crisis esperando a la vuelta de cualquier esquina o de cualquier año. El día de la marmota, ese que siempre se repite, podría haberse filmado a lo largo de las últimas décadas en la Argentina. Aunque habría que haber hecho algunas modificaciones para remarcar el proceso inexorable de la degradación, que la película puede eludir. La realidad siempre supera a la ficción. Pero la reiteración no exime de las sorpresas. También a repetición. Las últimas corren por cuenta de Mauricio Macri y Cristina Kirchner. En tiempos electorales, cuando lo natural es la confrontación, el Presidente y su predecesora, que aspira a sucederlo, han salido a proponer consensos políticos y contratos sociales. Esos que en tiempos de diálogo retacearon. Un país muy previsible. ¿O incambiable?
Quien ejerce el amor al prójimo desde el amor a Dios recibe gracias, pues con las obras de misericordia, está haciendo la Voluntad de Dios. “Den y se les dará” (Lc. 6, 38). OBRAS DE MISERICORDIA CORPORALES 1. Enseñar al que no sabe 2. Dar buen consejo al que lo necesita 3. Corregir al que está en error 4. Perdonar las injurias 5. Consolar al triste 6. Sufrir con paciencia los defectos de los demás 7. Rogar a Dios por vivos y difuntos OBRAS DE MISERICORDIA ESPIRITUALES 1.Visitar y cuidar a los enfermos. 2.Dar de comer al hambriento. 3.Dar de beber al sediento. 4.Dar posada al peregrino. 5.Vestir al desnudo. 6.Visitar a los presos. 7.Enterrar a los difuntos.
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