Últimamente, se ha puesto de moda en el habla una antigua expresión, remozada por disciplinas actuales como el coaching. Se trata del concepto de “la zona de confort”, que hace referencia al estado mental y de comportamiento por el cual evitamos asumir sobresaltos y riesgos en nuestras actividades y rutinas cotidianas. Tomamos así una conducta que nos garantiza cierta tranquilidad y seguridad, pero que, a su vez, limita nuestra capacidad de crecimiento y desarrollo personal y profesional, al eludir la posibilidad de experimentar nuevos desafíos, experiencias e incentivos. Podríamos trasladar esta inquietud a nuestra vida religiosa personal y comunitaria, ¿no? De hecho, fue el mismo papa Francisco quien, hace unos meses atrás, nos planteó la necesidad de salir de “nuestra zona de confort religiosa” porque la evangelización exige esfuerzo, iniciativa y novedad. E incluso, fue más allá al afirmar que “la evangelización no se hace desde la comodidad del sofá” y basándose en “teorías”, sino dejando hacer al Espíritu Santo, porque el estilo adecuado es ir hacia las personas y estar muy cerca de ellas, partiendo siempre de las “situaciones concretas”, casi “un cuerpo a cuerpo” que se hace con la vida y la palabra. Y para lograrlo, nos indicó “tres palabras clave” para comprender hasta el fondo el sentido y la forma de evangelizar: “es el Espíritu que empuja” y nos dice “levántate”, “acércate” y “parte de la situación”, como a Felipe (Cf. Hech 8, 26-40). Estar en salida; ir; ser cercanos a la gente; y partir no de las teorías, sino de las situaciones concretas. Tres actitudes tan importantes como necesarias para recordar y poner en práctica, sobre todo, cuando nos envuelven la comodidad de nuestro templo, la sacristía y el salón de reuniones.
Quien ejerce el amor al prójimo desde el amor a Dios recibe gracias, pues con las obras de misericordia, está haciendo la Voluntad de Dios. “Den y se les dará” (Lc. 6, 38). OBRAS DE MISERICORDIA CORPORALES 1. Enseñar al que no sabe 2. Dar buen consejo al que lo necesita 3. Corregir al que está en error 4. Perdonar las injurias 5. Consolar al triste 6. Sufrir con paciencia los defectos de los demás 7. Rogar a Dios por vivos y difuntos OBRAS DE MISERICORDIA ESPIRITUALES 1.Visitar y cuidar a los enfermos. 2.Dar de comer al hambriento. 3.Dar de beber al sediento. 4.Dar posada al peregrino. 5.Vestir al desnudo. 6.Visitar a los presos. 7.Enterrar a los difuntos.

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