La industria automotriz argentina atraviesa una crisis. Los precios aumentaron un 88% promedio en un año, al compás del dólar a pesar de tener parte de los costos en pesos (salarios), y se prevé una caída interanual de las ventas del 60%. Adicionalmente, un reciente informe de la consultora Bain & Co. es muy crítico respecto de la estrategia del sector y su futuro, más allá de la coyuntura. El Gobierno sale al rescate para promover la compra de bienes durables subsidiando el precio junto a las terminales por mil millones de pesos. Los autos en la Argentina son excesivamente caros respecto del mundo. Más allá de la competitividad de la industria reflejada por Bain, el enorme componente impositivo del precio y los excesivos tributos para ponerlos en la calle son parte del problema comercial, como sucede en todas las actividades productivas. Me pregunto si no sería más inteligente tomar esto como un leading case para una de las tres reformas de fondo pendientes (impositiva, laboral, previsional) y comenzar a ensayar una reducción impositiva en lugar de subsidiar el precio. Probablemente el resultado fiscal sea como mínimo igual y se logre reactivar genuinamente el sector. Si funciona, la lista de sectores a reactivar a través de la reducción de impuestos es interminable.
Juan Baqué DNI 16.302.228 (de La Nación 09/06/2019)
Juan Baqué DNI 16.302.228 (de La Nación 09/06/2019)

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