ETIMOLOGÌA DE PASCUA: Significa paso de la muerte a la vida.
La fiesta de la
Resurrección, es la fiesta central de nuestra fe, es la celebración del Dios de
la esperanza. Sin embargo, por estos días anunciar la esperanza se nos hace
difícil. Probablemente en pocos momentos de la historia de nuestra nación como
en estos días de “linchamientos” y corrupción e inmoralidad extraordinarias, se
ha puesto prueba la calidad de nuestra fe en el Resucitado. Pero pocas veces
como por estos tiempos nos hemos visto impulsados a confrontarnos con nuestra
realidad y a sincerarnos como sociedad. Estamos celebrando la Pascua en un tiempo que
pareciera quedarse en el Viernes Santo. La actual coyuntura de nuestra
patria nos descubre un sin número de
“crucificados” que hay en nuestra sociedad. Casi15 millones de argentinos viven
bajo los límites de pobreza.. El presente y el futuro próximo están marcados por muchas ausencias,
sobre todo de la ausencia del hermano (muchísima indiferencia).
Debemos reconocer que no hemos llegado por casualidad adonde
estamos. Lo que nos sucede hunde las raíces en nuestra historia: no hemos
vivido de acuerdo a nuestra vocación de hermanos. Políticas injustas, corrupción,
rapiña, despilfarro, pérdida del sentido del trabajo, falta de respeto a la ley
y las insolidaridad que ha marcado como una impronta a nuestra patria.. Aunque
todos seamos responsables de la
situación que vivimos, las cargas de la
crisis social , económica y política se reparten injustamente. Se exige demasiado de los más débiles y frágiles, que
son quienes menos responsabilidad tienen en la quiebra moral de nuestro país. Mientras tanto, políticos
y empresarios en general, salvo honrosas excepciones, son renuentes a renunciar a sus privilegios y ganancias.
Descubrimos así en esta crucifixión de nuestros pobres, el rostro de JESÙS Crucificado y las bocas de quienes lo
ordenaron. La Resurrección de Jesús, don
inédito del amor de Dios, no es simple promesa de que las cosa puedan cambiar,
sino que es gracia que nos da la fuerza y nos impulsa a nosotros a cambiarlas,
a rebelarnos contra la muerte, contra lo que la Iglesia ha llamado “la
cultura de la muerte”.La esperanza pascual nos exige llamar a la conversión de
nuestros corazones y de nuestras actitudes, en especial de aquellos que más han
contribuido al actual estado de cosas: políticos, empresarios, intelectuales
,medios de comunicación, es la hora de
que sean ellos los que respondan ”Son ellos los que deben asumir la tarea de
bajar de la Cruz
a los crucificados de nuestra tierra: deben reparar el daño hecho, abandonar
sus intereses de poder y de beneficios económicos y crear las condiciones para
que nuestro pueblo no viva de la dádiva y la limosna, sino de su trabajo..
¡ FELICES PASCUAS !
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