«Todo está en estado de zozobra permanente»: la sensación de que nada va a ser como lo imaginamos, que detrás de cada promesa hay un engaño, que todo se derrumba o puede derrumbarse. Hace décadas que los argentinos perdieron la confianza en el futuro, que lo esperan con miedo. Son décadas de vivir al ritmo de una economía descontrolada, con la inflación y sus penurias. Los argentinos ya no saben relajarse: viven atentos a la puñalada por venir. Siempre pensaron que era por un tiempo, pero todo se alarga , y al final se les va la vida. Los argentinos, últimamente, sonríen poco. Se los ve tensos, incluso agresivos. Todo parece , siempre a punto de saltar por los aires. Y te explican, sus razones. Sobre todo: la incertidumbre de la economía. Nadie guarda plata en pesos, todo es dólares, y la mayoría la mete abajo del colchón. Es muy difícil, un país sin confianza…La inflación desconcierta y desalienta: cualquier plan personal se derrumba, todo se descontrola; cunde la sensación de que no hay manera de arreglarlo: que un chofer borracho nos lleva al precipicio. Muchos argentinos son personas asustadas que viven en un tembladeral sin referencias, sabiendo que en cualquier momento les corren el piso.. La pregunta es ¿por qué?. O ¿cómo puede ser que un país tan rico esté siempre tan mal? Hace años que Argentina se está «latinoamericanizando», : dejando atrás sus estructuras europeas para parecerse, en sus injusticias, al resto del continente. La costumbre de no salir por miedo se impone poco a poco, bien sudacas. Los nietos y bisnietos de los inmigrantes europeos vuelven a las embajadas y hacen colas para obtener la ciudadanía de sus ancestros haciendo el recorrido inverso... La violencia instalada en todas sus formas, ha llevado a una pérdida permanente de valores, en un país que era la Europa de Sudamérica y ahora ya no sabemos lo que es. Los ricos argentinos creyeron que podían armar una sociedad injusta, desigual, sin ninguno de sus inconvenientes; no pudieron. Por eso, entre otras cosas, los ricos se refugian en algunos esos barrios privados del suburbio. Eso sí cuando salen siempre tienen que hacerlo con la ventanilla del auto cerrada. El gesto básico es la queja, aunque quizá, más que queja, le cabe otra palabra: rezongo. El rezongo es una queja. Nos gusta pensar que sabemos rezongar como nadie: porque pensamos que nos merecemos mucho más. Por eso seguimos protestando, reclamando, rezongando. Estamos en un país sonde el insulto salta fácil. Aunque, a veces, nos asalte la impresión de que no sirve para nada. De ahí, ahora, esta tristeza. Tantos años nos sentimos privilegiados, y AHORA PARECE QUE TODO ESO SE PERDIÓ,. Debemos confiar en Dios y no en salvadores políticos.
Son fiestas y rituales de renovación y purificación Cristianas pero con orígenes paganos. Con anterioridad al Cristianismo, en el continente europeo se festejaba la llegada del solsticio de verano (el verano). “Los días se van haciendo más largos, (lógico, hablamos en el hemisferio norte), se desarrolla la vida de las plantas y animales, y en el solsticio de verano se encendían fogatas de fiesta a la puesta del sol, que permanecían encendidas hasta su nueva salida, para abolir para siempre la oscuridad, SÍMBOLO DEL MAL (recordamos que Dios es luz)…En esa noche mágica, como en Nochebuena, se produce la comunicación entre el mundo profano y el mundo sagrado. Desde nuestra duración temporal, una transitoria brecha nos permite comunicarnos con lo trascendente.. Los cultos populares son propios para el sincretismo, y esto permite que se vinculen entre sí ritos opuestos. El sentido purificador del fuego se mesclaba con el rito estival de la fogata. Los CRISTIANOS PUSIERON ...
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