Veinte años no es nada, treinta son muy poco y para entonces
-para el 2050- la Organización Mundial de la Salud predice que las personas de
más de 60 años serán el doble que en la actualidad. Tenemos que prepararnos
para ese cambio demográfico, porque las poblaciones mayores de 60 van a ser
superiores a las de cualquier otro grupo etario.Algo de este cambio se está
viviendo ahora mismo. La edad de los sexagenarios (¡qué palabra horrible!) se
ha convertido en una edad de transición: ni viejos ni adultos. Participan
activamente de la vida social, viajan cuando pueden hacerlo y muchos de ellos
asumen el cuidado de sus nietos porque sus hijos trabajan casi todo el día.
Alguien los llamó "adultescentes", en tono despectivo. Ya no se los
puede tachar de ancianos ni de viejos, y hace algunos años empezó a
nombrárselos como "tercera edad." Hoy se los empieza a señalar como
"adultos mayores". No es inocente el lenguaje, y suele ponerles
nombres nuevos a las cosas que están empezando a suceder.
Son fiestas y rituales de renovación y purificación Cristianas pero con orígenes paganos. Con anterioridad al Cristianismo, en el continente europeo se festejaba la llegada del solsticio de verano (el verano). “Los días se van haciendo más largos, (lógico, hablamos en el hemisferio norte), se desarrolla la vida de las plantas y animales, y en el solsticio de verano se encendían fogatas de fiesta a la puesta del sol, que permanecían encendidas hasta su nueva salida, para abolir para siempre la oscuridad, SÍMBOLO DEL MAL (recordamos que Dios es luz)…En esa noche mágica, como en Nochebuena, se produce la comunicación entre el mundo profano y el mundo sagrado. Desde nuestra duración temporal, una transitoria brecha nos permite comunicarnos con lo trascendente.. Los cultos populares son propios para el sincretismo, y esto permite que se vinculen entre sí ritos opuestos. El sentido purificador del fuego se mesclaba con el rito estival de la fogata. Los CRISTIANOS PUSIERON ...
Comentarios
Publicar un comentario